
Sergio Larraín
Fotógrafo chileno, considerado el más importante de la historia de su país y el único fotógrafo chileno en formar parte de Magnum Photos, célebre por su enfoque poético y experimental de la fotografía callejera, especialmente en su serie sobre Valparaíso.
Nacido en Santiago en el seno de una familia acomodada de gran tradición cultural —su padre, Sergio Larraín García Moreno, era arquitecto y reconocido conocedor del arte—, se crio rodeado de música, libros y pinturas, aunque de niño se describía a sí mismo como un chico tímido que prefería pasar el tiempo a solas. En 1949 se trasladó a Estados Unidos para estudiar silvicultura en la Universidad de California, Berkeley, frecuentando en su tiempo libre bares y ambientes de músicos y artistas, donde descubrió su interés por la fotografía y compró su primera cámara de segunda mano. Continuó sus estudios en la Universidad de Míchigan, Ann Arbor, donde descubrió, revelando en el cuarto oscuro de la universidad, cuánto disfrutaba realmente de la fotografía, hasta el punto de abandonar sus estudios para dedicarse por completo a ella. Viajó después por Europa y Oriente Medio como fotógrafo freelance, trabajando como fotógrafo de plantilla para la revista brasileña O Cruzeiro; en 1956 el MoMA de Nueva York adquirió dos de sus fotografías. En 1958 recibió una beca del British Council que le permitió producir una extensa serie de fotografías de Londres, trabajo que llamó la atención de Henri Cartier-Bresson, quien le invitó a incorporarse a Magnum Photos tras conocerle en París; se incorporó como asociado en 1959 y se convirtió en miembro de pleno derecho en 1961, siendo el primer fotógrafo latinoamericano en formar parte de la agencia. En 1961 regresó a Chile invitado por el poeta Pablo Neruda para fotografiar su casa. A lo largo de la década de los 60 vivió un periodo de intensa actividad fotográfica, aunque sentía que la agencia intentaba convertirle en periodista más que en fotógrafo, algo que rechazaba por la presión de los plazos, incompatible con la parte de la fotografía que él más valoraba. En 1968 entró en contacto con el gurú boliviano Óscar Ichazo, y prácticamente abandonó la fotografía profesional para dedicarse al estudio de la cultura y el misticismo orientales, centrándose en la reducción del ego; se retiró a vivir de forma casi eremítica, primero recluyéndose progresivamente y, a finales de los 70, instalándose de forma definitiva en Tulahuén, un pueblo de montaña en el norte de Chile, donde se dedicó a difundir el conocimiento del yoga, la escritura y la pintura al óleo, tomando solo fotografías ocasionales. Publicó su primer libro, "El rectángulo en la mano", en 1963. Murió en su domicilio de Tulahuén en 2012.
Desarrolló un enfoque de fotografía callejera libre, poético y enigmático, caracterizado por el uso de sombras, reflejos y encuadres verticales poco convencionales, con los que transformaba escenas cotidianas en imágenes de gran intensidad visual y emocional, otorgando a la presencia humana y a la soledad urbana un lugar central en su obra. Aunque trabajó como fotógrafo profesional solo durante aproximadamente una década, su enfoque —encuadres bajos, verticalidad, instinto documental humanista combinado con una fuerte sensibilidad experimental— le ha convertido en un referente para generaciones posteriores de fotógrafos.
"Valparaíso" (1952-1963), su proyecto más extenso y celebrado, documenta la ciudad portuaria chilena a lo largo de más de una década. También son fundamentales su serie "Vagabond Children" (1957), sobre niños de la calle en Santiago, y su trabajo en Londres (1958-59), que le valió la invitación de Cartier-Bresson a Magnum. Su libro "El rectángulo en la mano" (1963) fue su primera publicación.
Pese a su breve carrera profesional, se le considera el fotógrafo chileno más importante de la historia y un referente ineludible de la fotografía callejera latinoamericana. Su obra ha sido expuesta en instituciones como el Centro Pompidou de París, la Tate Modern de Londres y el MoMA de Nueva York, y su decisión de abandonar la fotografía profesional en el momento álgido de su carrera para buscar un modo de vida más acorde con sus inquietudes personales y espirituales se ha convertido en un elemento esencial para la comprensión contemporánea de su obra, lejos de interpretarse como el cierre de una carrera truncada.











Proyectos destacados
1952–1963
Valparaíso
Entre 1952 y 1963, Larraín desarrolló su proyecto fotográfico más extenso y celebrado, documentando la ciudad portuaria de Valparaíso, en la costa chilena. Con su característico enfoque de encuadres verticales, ángulos bajos y un uso experimental de sombras y reflejos, transformó las calles, escalinatas y rincones de la ciudad en imágenes de gran intensidad visual y emocional, donde la presencia humana y la soledad urbana ocupan un lugar central. El proyecto, desarrollado a caballo entre su etapa previa a Magnum y sus primeros años como miembro de la agencia, se ha convertido en la obra más representativa de todo su corpus fotográfico y en un referente ineludible de la fotografía documental latinoamericana del siglo XX, estudiado por su capacidad para combinar un instinto documental humanista con una fuerte sensibilidad poética y casi onírica. Una retrospectiva reciente, organizada por Magnum Photos junto a Foto Colectania de Barcelona, ha reunido cerca de 80 fotografías de este periodo chileno con especial énfasis en la serie de Valparaíso.
1957
Vagabond Children (Niños vagabundos)
En 1957, Larraín fotografió a niños de la calle en Santiago de Chile, produciendo una serie que atrajo la atención internacional hacia su trabajo antes incluso de su incorporación formal a Magnum Photos. Con la misma sensibilidad humanista y el mismo enfoque experimental de sombras, ángulos y encuadres verticales que caracterizaría el resto de su obra, Larraín retrató a estos niños con una mirada compasiva y directa, alejada del sensacionalismo, capturando tanto la dureza de su situación como momentos de dignidad y humanidad cotidiana. Esta serie, junto a su trabajo posterior en Londres (1958-59), contribuyó decisivamente a que Henri Cartier-Bresson le invitara a incorporarse a Magnum Photos, marcando el inicio de la etapa de mayor reconocimiento internacional de su carrera.















