
Vivian Maier
Fotógrafa callejera estadounidense que trabajó como niñera durante cuatro décadas en Chicago, manteniendo en secreto una obra de más de 100.000 imágenes descubierta solo tras su muerte.
Nacida en Nueva York, hija de madre francesa y padre austriaco, pasó su infancia entre Estados Unidos y el pueblo alpino francés de Saint-Bonnet-en-Champsaur, de donde era originaria la familia de su madre. De niña convivió con Jeanne Bertrand, una retratista y escultora profesional francesa, posible primera influencia hacia la fotografía. De vuelta en EE. UU., trabajó durante unos cuarenta años como niñera e institutriz, principalmente en los suburbios de Chicago, sin llegar a casarse ni tener hijos propios. Tras la venta de una granja heredada de su bisabuelo en Francia a finales de los años 50, financió con ese dinero varios viajes en solitario: primero a Sudamérica en 1957 y después una vuelta al mundo entre 1959 y 1960. Extremadamente reservada, jamás mostró su trabajo a nadie ni buscó reconocimiento; guardaba sus pertenencias, incluidos miles de negativos sin revelar, en unidades de almacenamiento que en sus últimos años de vida, ya en la indigencia, dejó de poder pagar. Murió en 2009, a los 83 años, en una residencia de Chicago, tras sufrir una caída. En 2007, dos años antes de su muerte, el agente inmobiliario e historiador local John Maloof compró en una subasta por impago de esas unidades de almacenamiento una caja con miles de sus negativos, dando comienzo al descubrimiento de su obra.
Practicó una fotografía callejera espontánea y directa, con una mirada aguda hacia niños, personas mayores y comunidades desfavorecidas, en un estilo documental en blanco y negro que recuerda a contemporáneos como Diane Arbus o Garry Winogrand, aunque desarrollado de forma totalmente autodidacta y aislada. Trabajaba principalmente con una cámara Rolleiflex de formato medio, que le permitía disparar sin levantarla a la altura de los ojos, componiendo a través de un visor cenital que facilitaba una aproximación discreta a sus sujetos. Su obra incluye también un notable corpus de autorretratos, en los que aparece de forma indirecta —reflejada en escaparates, espejos o tapacubos, o solo como sombra— casi nunca de forma frontal y explícita.
Su corpus principal documenta la vida callejera de Chicago y Nueva York entre los años 50 y 70. El archivo recuperado por Maloof y otros coleccionistas —entre ellos Jeffrey Goldstein y Ron Slattery— incluye cerca de 150.000 negativos, miles de copias, cientos de rollos sin revelar y películas caseras. El documental "Finding Vivian Maier" (2014), de John Maloof y Charlie Siskel, nominado al Óscar, narra la investigación sobre su identidad y su vida.
Aunque no ejerció ninguna influencia directa en vida —al mantener su obra completamente oculta—, su descubrimiento póstumo la ha convertido en una referencia obligada de la fotografía callejera del siglo XX; según la fotógrafa Anna Fox, "todo libro de fotografía callejera tendrá que incluirla a partir de ahora". Su historia ha reabierto además el debate sobre el reconocimiento tardío de mujeres fotógrafas y sobre los derechos de autor de obra descubierta póstumamente sin testamento ni herederos directos.
















Proyectos destacados
años 1950–1970
Fotografía callejera en Chicago y Nueva York
Durante las décadas centrales del siglo XX, mientras trabajaba como niñera, Maier recorrió las calles de Chicago y Nueva York con su cámara Rolleiflex, fotografiando de forma compulsiva y sistemática la vida urbana que la rodeaba: niños, personas mayores, trabajadores, escenas cotidianas y momentos fugaces de las aceras de ambas ciudades. Llegó a acumular más de 100.000 negativos a lo largo de su vida, la inmensa mayoría de los cuales nunca reveló ni mostró a nadie. Este archivo permaneció completamente desconocido hasta 2007, cuando John Maloof compró por 380 dólares una caja de negativos sin revelar en una subasta de una unidad de almacenamiento impagada en el noroeste de Chicago. Tras guardar la caja sin abrir durante meses, Maloof comenzó a escanear el material, publicó algunas imágenes en un blog y la reacción se volvió viral casi de inmediato. Localizó el resto de las cajas de la misma unidad, reuniendo finalmente cientos de miles de fotogramas tomados en Chicago, Nueva York, Francia, Sudamérica y Asia entre los años 50 y 70. El material, repartido entre varios coleccionistas que compraron distintos lotes de la misma subasta, se recopiló después en libros como "Vivian Maier: Street Photographer" (2011) y "Vivian Maier: A Photographer Found" (2014), ambos editados por Maloof.
1959–1960
Vuelta al mundo y autorretratos
Con el dinero obtenido de la venta de una granja heredada de su bisabuelo en Francia, Maier financió a finales de los años 50 varios viajes en solitario: primero a Sudamérica en 1957, y después una vuelta al mundo de aproximadamente ocho meses entre 1959 y 1960, cargando su equipo de cámaras de formato medio en un gran maletín rígido. Visitó y fotografió, entre otros lugares, Filipinas, Tailandia, Taiwán, Vietnam, Hong Kong, Singapur, Malasia, India, Egipto, Yemen, Líbano, Siria, Turquía, Grecia, Italia, Francia y Suiza, documentando escenas urbanas con la misma mirada curiosa que aplicaba a las calles de Chicago. En paralelo a este trabajo, y a lo largo de toda su vida, produjo un notable conjunto de autorretratos en blanco y negro y color, en los que rara vez se muestra de frente: aparece reflejada en escaparates, espejos, tapacubos o proyectada como sombra, una forma indirecta y esquiva de representarse a sí misma coherente con su carácter extremadamente reservado. Una selección de esta faceta de su obra se recopiló en el libro "Vivian Maier: Self-Portraits" (2013), con cerca de sesenta autorretratos inéditos hasta entonces.

















