
Boris Mikhailov
Fotógrafo ucraniano, ganador del Premio Hasselblad, célebre por «Case History» (1997-98), su crudo retrato en color de la población sin hogar de Járkov tras el colapso de la Unión Soviética.
Nacido en Járkov (entonces Unión Soviética, hoy Ucrania) en 1938, Mikhailov trabajó inicialmente como ingeniero antes de dedicarse por completo a la fotografía: fue despedido de su empleo en los años 60 después de que la KGB descubriera fotografías desnudas de su esposa en material que había procesado en su trabajo, un incidente que lo empujó definitivamente hacia la fotografía no oficial y experimental, al margen de los circuitos artísticos soviéticos aprobados. Desde entonces ha sido representado internacionalmente por galerías como Suzanne Tarasieve en París, que le ha dedicado varias exposiciones individuales a lo largo de las últimas dos décadas, y su obra ha sido objeto de una gran retrospectiva en el Museo Europeo de Fotografía (MEP) de París en 2022.
Combina el retrato documental directo, a menudo protagonizado por personas en situación de extrema pobreza o exclusión social a las que remunera económicamente por posar, con una reflexión constante y explícita sobre la ética misma de fotografiar la miseria ajena —un tema que atraviesa buena parte de su producción posterior a la caída de la URSS.
«Case History» (1997-98), su serie más conocida internacionalmente, documenta en color crudo a los «bomzhi» (personas sin hogar) de su Járkov natal durante el colapso económico y social posterior a la disolución de la Unión Soviética.
Ganador del Premio Hasselblad, Mikhailov es una de las figuras más influyentes de la fotografía postsoviética, y su obra ha generado un debate crítico duradero sobre los límites éticos entre el testimonio documental y la explotación de sujetos vulnerables a cambio de una compensación económica.














Proyectos destacados
1997 – 1998
Case History
Tras el colapso económico y social que siguió a la disolución de la Unión Soviética, Mikhailov fotografía en su ciudad natal, Járkov, a los «bomzhi»: personas sin hogar empobrecidas por la transición postsoviética, muchas de ellas antiguos trabajadores de fábricas o funcionarios del sistema desaparecido. Remunera económicamente a sus sujetos por posar, una práctica que él mismo reconoce abiertamente y que ha generado un intenso debate sobre los límites éticos del documentalismo social. Las imágenes, a color y de una crudeza deliberada —desnudez, heridas, deterioro físico—, se publicaron como libro y se han expuesto internacionalmente como uno de los testimonios visuales más directos y polémicos sobre las consecuencias sociales del colapso soviético. El propio Mikhailov ha declarado en numerosas entrevistas que la fotografía le dio sentido a su existencia en un contexto —el de la Unión Soviética tardía— en el que la práctica artística no oficial suponía siempre un riesgo personal y profesional considerable.
1970s – 1980s
Luriki
Durante la época soviética, Mikhailov desarrolla «Luriki», una serie que retoma la práctica popular soviética de colorear a mano retratos fotográficos en blanco y negro —habitual en estudios comerciales de la URSS— para intervenir sobre retratos oficiales y familiares con una paleta artificial y a menudo irónica. El proyecto, realizado en gran parte al margen de los circuitos artísticos oficiales soviéticos, cuestiona desde dentro la propia estética visual del retrato popular soviético, anticipando el interés por la manipulación y la intervención directa sobre la imagen fotográfica que definiría el resto de la carrera de Mikhailov tras la caída de la URSS. A diferencia de la confrontación directa y el color crudo de «Case History», realizada ya en la Ucrania postsoviética, «Luriki» trabaja desde la nostalgia y la ironía hacia una estética popular soviética que Mikhailov conocía de primera mano por su propio paso por estudios comerciales, estableciendo un puente estilístico entre ambos extremos de su carrera: la intervención sobre la imagen ajena y la fotografía documental propia.















