
Graciela Iturbide
Fotógrafa mexicana, Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2009) y Premio Hasselblad (2008), célebre por su retrato de la cultura zapoteca de Juchitán y por una obra que combina documentalismo y una fuerte carga simbólica.
Nacida en Ciudad de México en 1942, la mayor de trece hermanos, Iturbide estudió inicialmente dirección cinematográfica en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, donde tuvo como profesor al propio Manuel Álvarez Bravo. Terminó decantándose por la fotografía y trabajó como su asistente a finales de los años 60 y principios de los 70, acompañándolo por todo México en viajes que marcarían de forma decisiva su propia mirada; ella misma ha contado que la muerte de su primera hija, Claudia, en 1970, fue lo que la empujó a refugiarse por completo en la cámara. A finales de los años 70, el Instituto Nacional Indigenista de México le encargó documentar a la comunidad zapoteca de Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec —una sociedad de tradición matriarcal—, un proyecto que se extendería durante años y del que saldría su fotografía más célebre. También ha documentado extensamente a la comunidad seri del desierto de Sonora («Los que viven en la arena») y ha realizado proyectos en India, Estados Unidos, Francia y otros países, sin abandonar nunca su base en México. Ha sido galardonada, entre otros, con el Premio Hasselblad (2008) y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2009), y su obra forma parte de las colecciones del MoMA, el Met y el LACMA.
Su fotografía combina la observación documental con una atención constante a lo ritual y lo simbólico: la muerte, los animales, el cuerpo y las tradiciones populares mexicanas aparecen tratados con una carga casi mítica, heredera en parte de la sensibilidad de su maestro Álvarez Bravo pero con un lenguaje visual propio, en blanco y negro, construido durante décadas de trabajo de campo prolongado en cada comunidad que fotografía. Retrata sobre todo a mujeres, en quienes dice reconocer una forma de independencia y de sexualidad propia que le interesa reivindicar.
«Nuestra Señora de las Iguanas» (1979), retrato de una mujer zapoteca de Juchitán con iguanas vivas sobre la cabeza camino al mercado, se ha convertido en una de las imágenes más reproducidas de la fotografía latinoamericana. Su proyecto sobre Juchitán, publicado como libro con el título «Juchitán de las Mujeres» (1989), y «Los que viven en la arena» sobre el pueblo seri completan su obra más reconocida internacionalmente.
Iturbide es hoy una de las fotógrafas latinoamericanas vivas más reconocidas internacionalmente. Su obra ha sido decisiva para consolidar una mirada fotográfica mexicana contemporánea que combina rigor documental y profundidad simbólica, heredera directa de la tradición abierta por Álvarez Bravo, y su compromiso con causas feministas —inspirado en parte por «Juchitán de las Mujeres»— ha marcado a varias generaciones posteriores de fotógrafas latinoamericanas.












Proyectos destacados
1979 — años 80
Nuestra Señora de las Iguanas / Juchitán de las Mujeres
A finales de los años 70, un encargo del Instituto Nacional Indigenista lleva a Iturbide a Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec, para documentar a la comunidad zapoteca y su sociedad de tradición matriarcal. El proyecto se extendería durante años, dando lugar a un extenso archivo sobre la vida cotidiana, los rituales y las mujeres de Juchitán, publicado posteriormente como libro. De esa serie surge «Nuestra Señora de las Iguanas» (1979), retrato de Zobeida Díaz, una vendedora de mercado local fotografiada con un grupo de iguanas vivas dispuestas sobre su cabeza —una imagen que trascendería ampliamente el contexto documental original para convertirse en un icono de la fotografía mexicana contemporánea, reproducida y reinterpretada durante décadas, incluida su propia comunidad de origen. La propia Iturbide ha explicado que la muerte de su hija Claudia en 1970 la llevó a refugiarse en la fotografía como forma de duelo, un antecedente biográfico que atraviesa buena parte de la sensibilidad hacia la muerte y el ritual presente en su obra posterior, incluida esta serie.
1979 – 1980s
Los que viven en la arena
Tras su proyecto en Juchitán, Iturbide documenta a la comunidad seri (comcaac) del desierto de Sonora, uno de los pueblos indígenas más pequeños y aislados de México, tradicionalmente dedicado a la pesca y la caza en un entorno de extrema aridez junto al Golfo de California. El proyecto, publicado como libro con el título «Los que viven en la arena», documenta tanto la vida cotidiana y los rituales del pueblo seri como su relación con un paisaje desértico extremo, ampliando el interés de Iturbide por las comunidades indígenas mexicanas más allá del contexto zapoteca de Juchitán, y confirmando el desierto como uno de los escenarios recurrentes de su obra posterior.















