
Claudia Andujar
Fotógrafa y activista brasileña nacida en Suiza, superviviente del Holocausto, célebre por su documentación de más de cinco décadas del pueblo indígena yanomami en la Amazonia brasileña.
Nacida en Neuchâtel (Suiza) en 1931, hija de padre húngaro judío y madre suiza protestante, Andujar pasó su infancia en Oradea, en la frontera entre Rumanía y Hungría, donde residía la familia paterna. En 1944, durante la persecución nazi, huyó con su madre a Suiza mientras la mayor parte de su familia paterna moría en el Holocausto; emigró después a Estados Unidos, donde vivió con un tío en Nueva York, trabajó como guía en la sede de las Naciones Unidas y desarrolló un interés temprano por la pintura. En 1955 viajó a Brasil para reencontrarse con su madre y decidió instalarse definitivamente en el país, donde comenzó a trabajar como fotógrafa para revistas como Realidade. En 1971, un número especial de Realidade dedicado a la Amazonia la puso en contacto por primera vez con el pueblo yanomami, encuentro que se convertiría en el eje central del resto de su vida y obra. En 1978 cofundó la Comissão Pró-Yanomami (CCPY), organización dedicada a defender los derechos territoriales de este pueblo indígena frente a la minería ilegal y los proyectos de colonización de la Amazonia, campaña que culminó en 1992 con la demarcación oficial del territorio yanomami por parte del Estado brasileño. Su archivo, con más de 40.000 fotogramas, documentos y publicaciones, pasó en 2023 a ser conservado y difundido por el Instituto Moreira Salles de Brasil.
Combina el registro documental con recursos experimentales —película infrarroja, largas exposiciones, filtros de vaselina sobre el objetivo, uso del flash— para intentar transmitir la cosmología y la experiencia sensorial yanomami desde dentro, en lugar de limitarse a un registro etnográfico convencional visto desde fuera.
Su extenso archivo sobre el pueblo yanomami, acumulado desde 1971 y en gran parte fotografiado antes de la demarcación de su territorio en 1992, combina series documentales convencionales con imágenes de fuerte experimentación formal, y ha sido expuesto internacionalmente como uno de los grandes proyectos fotográficos de compromiso indígena y medioambiental del continente.
Su trabajo fue decisivo, junto al de otros activistas, para lograr la demarcación legal del territorio yanomami en 1992, y es hoy referencia obligada tanto en la historia de la fotografía documental latinoamericana como en los debates sobre el papel de la fotografía en el activismo por los derechos indígenas y medioambientales. Superviviente ella misma de la persecución nazi, su compromiso con los yanomami se ha leído a menudo en relación directa con su propia experiencia temprana como refugiada.















Proyectos destacados
1971 — 1992
El pueblo yanomami y la Comissão Pró-Yanomami
Desde 1971, Andujar convive de forma prolongada con comunidades yanomami en la selva amazónica brasileña, documentando su vida cotidiana, sus rituales y su cosmología con una combinación de fotografía documental convencional y recursos experimentales —infrarrojo, largas exposiciones, flash— pensados para acercarse a una forma de ver el mundo radicalmente distinta a la occidental. En 1978, ante la amenaza creciente de la minería ilegal y los proyectos de colonización sobre el territorio yanomami, cofunda la Comissão Pró-Yanomami (CCPY) junto a otros activistas y antropólogos, combinando su trabajo fotográfico con una campaña legal y política sostenida durante más de una década. La demarcación oficial del territorio yanomami por el Estado brasileño en 1992 es, en gran medida, resultado de esa campaña. La demarcación de 1992, sin embargo, no puso fin a las amenazas sobre el territorio: Andujar y la CCPY continuarían denunciando durante las décadas siguientes la persistencia de la minería ilegal de oro (garimpo) dentro de las tierras yanomami, un problema que se agravaría de nuevo ya en el siglo XXI.
1960s
Fotoperiodismo para la revista Realidade
Antes de dedicarse en exclusiva al pueblo yanomami a partir de 1971, Andujar trabaja durante los años 60 como fotoperiodista para publicaciones brasileñas, entre ellas la influyente revista Realidade, de gran formato y ambición documental, donde realiza reportajes sobre distintos aspectos de la sociedad brasileña de la época. Esta etapa como fotoperiodista de revista, formativa para su posterior carrera, la introduce en el contacto con comunidades indígenas brasileñas antes de que ese interés se concentrara de manera definitiva y casi exclusiva en el pueblo yanomami, al que dedicaría el resto de su vida profesional.















