
Cecil Beaton
Fotógrafo, diseñador y escritor británico, referente de la fotografía de moda y retrato de la realeza del siglo XX, célebre por su trabajo para Vogue y por sus retratos oficiales de la familia real británica durante seis décadas.
Nacido en el barrio londinense de Hampstead, en el seno de una familia acomodada de comerciantes de madera, experimentó con la fotografía desde niño, llegando a fotografiar a sus hermanas pequeñas con la cámara de su niñera. Se educó en Harrow y se introdujo en el ambiente social de los "Bright Young Things", la aristocracia bohemia que dominaba el Londres de entreguerras. Sus fotografías aparecieron por primera vez en Vogue a finales de los años 20, y en 1933 ya trabajaba con una cámara de gran formato Rolleiflex, fotografiando tanto a miembros de la familia real como a numerosas figuras destacadas de la época. En 1938 fue despedido de Vogue tras insertar frases antisemitas junto a unas fotografías en un número que hubo de ser retirado y reimpreso por completo. En 1937 se había convertido en fotógrafo de la corte de la familia real británica, tomando su primer retrato oficial de la princesa Isabel en 1942; gracias, según se ha sugerido, a la recomendación de la reina consorte Isabel (esposa de Jorge VI), logró superar el descrédito del episodio de Vogue y ser recomendado como fotógrafo del Ministerio de Información británico durante la Segunda Guerra Mundial, documentando el frente doméstico, los daños del Blitz y, más adelante, los frentes de combate en el norte de África y el sudeste asiático, con un total aproximado de 7.000 fotografías tomadas para el ministerio. Tras la guerra retomó la fotografía de retrato con un estilo mucho menos flamante que antes, y amplió su actividad al diseño de vestuario y escenografía teatral y cinematográfica, ganando sendos Óscar por el vestuario de "Gigi" (1958) y por el vestuario y la dirección artística de "My Fair Lady" (1964). En 1953 realizó el retrato oficial de la coronación de la reina Isabel II, una de las imágenes más reproducidas de la historia británica. Fue nombrado caballero en 1972. Sufrió un ictus que le paralizó el lado derecho del cuerpo, tras el cual aprendió a dibujar con la mano izquierda y adaptó sus cámaras para seguir trabajando. Murió en 1980 en su casa de Reddish House, Wiltshire, a los 76 años.
Nunca se consideró a sí mismo un fotógrafo técnicamente sofisticado, priorizando siempre la estética y la teatralidad sobre el dominio técnico puro; trabajaba tanto con cámaras de gran formato como con Rolleiflex de formato medio. Sus retratos combinaban arte y artificio en composiciones a menudo exquisitas, exóticas o directamente extravagantes, pero siempre elegantes, con fondos pintados y escenografías cuidadosamente construidas en su primera etapa, que dieron paso después de la guerra a una estética más austera y directa. Como fotógrafo de guerra demostró, en cambio, una notable capacidad de contención y claridad documental, revelando una faceta mucho más humana y menos artificiosa de su trabajo.
Su retrato de la coronación de la reina Isabel II (1953) es una de sus imágenes más reproducidas. También son fundamentales su fotografía del duque y la duquesa de Windsor luciendo el vestido "langosta" de Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí, y sus libros "The Book of Beauty" (1930), "Persona Grata" (1953, con Kenneth Tynan) e "It Gives Me Great Pleasure" (1953). Sus fotografías de guerra para el Ministerio de Información, entre ellas el retrato de Eileen Dunne, una niña de tres años herida en un bombardeo sobre Londres en 1940, se publicaron en el libro "Winged Squadrons" (1942) y llegaron a influir en la opinión pública estadounidense a favor del esfuerzo bélico británico.
Definió buena parte de la estética de la fotografía de moda británica del siglo XX, manteniendo su vigencia profesional durante cinco décadas, "desde los Sitwell hasta los Rolling Stones". Su papel como fotógrafo oficial de la familia real británica durante seis décadas le convierte en uno de los retratistas más representados en la Royal Photograph Collection, y su capacidad para adaptar su estilo —del glamour teatral de preguerra a la claridad documental de sus fotografías bélicas— demuestra una versatilidad poco habitual entre los grandes fotógrafos de moda de su generación.
















Proyectos destacados
1939–1945
Fotógrafo de guerra para el Ministerio de Información
Tras superar el descrédito profesional causado por su despido de Vogue en 1938, Beaton fue recomendado como fotógrafo del Ministerio de Información británico durante la Segunda Guerra Mundial, en parte gracias a la intervención de la reina consorte Isabel. Entre 1940 y 1941, sus encargos se centraron en Gran Bretaña, documentando los esfuerzos del frente doméstico y los daños causados por el Blitz sobre las ciudades británicas; posteriormente viajó también al frente del norte de África y al sudeste asiático para documentar el conflicto sobre el terreno. A lo largo de estos años tomó aproximadamente 7.000 fotografías para el ministerio, una faceta de su carrera mucho menos recordada que su trabajo de moda, pero que el propio Beaton llegó a considerar en su vejez "su cuerpo de trabajo fotográfico individualmente más importante". Entre sus imágenes más célebres de este periodo está el retrato de Eileen Dunne, una niña de tres años ingresada en el Great Ormond Street Hospital tras resultar herida en un bombardeo sobre Londres en septiembre de 1940, sentada en su cama de hospital con su muñeca; la fotografía se publicó en periódicos estadounidenses y contribuyó a influir en la opinión pública de EE. UU. a favor del esfuerzo bélico británico. Estas fotografías, muy alejadas del glamour habitual de su obra de moda, revelaron una capacidad de contención, claridad documental y gravedad moral que sorprendió a buena parte de la crítica de la época.
1937–1979
Retratos de la familia real británica
Beaton se convirtió en fotógrafo de la corte británica en 1937, tomando su primer retrato oficial de la entonces princesa Isabel en 1942. Su vinculación con la familia real se prolongaría a lo largo de seis décadas, convirtiéndole en uno de los retratistas más representados en la Royal Photograph Collection. En 1953 fue seleccionado para realizar el retrato oficial de la coronación de la reina Isabel II, imagen que se convertiría en una de las más reproducidas de toda la historia británica; fotografió también a la princesa Margarita, a la reina madre Isabel y al príncipe Carlos, entre otros miembros de la familia. Su estilo evolucionó con el paso de las décadas: los retratos formales y glamurosos de sus primeros años, con fondos pintados y escenografía teatral, dieron paso progresivamente a representaciones más íntimas y directas, en sintonía con los cambios de estética general de su carrera tras la guerra. Continuó recibiendo encargos de miembros de la familia real hasta el final de su vida, aunque con menor frecuencia por parte de la propia monarca; su último encargo real llegó del príncipe y la princesa Miguel de Kent, realizado en su apartamento del Palacio de Kensington en noviembre de 1979, apenas dos meses antes de la muerte de Beaton.
















