
Carlos Pérez Siquier
Fotógrafo español, figura clave de la vanguardia fotográfica española y pionero de la fotografía en color en España, célebre por su documentación del barrio almeriense de La Chanca y por su posterior mirada pop sobre el turismo de masas mediterráneo.
Nacido en Almería, ciudad en la que residiría y trabajaría durante toda su vida, se abrió pronto a la luz cegadora del Mediterráneo. Su padre, aficionado a la fotografía, tenía un pequeño taller en la buhardilla de la casa familiar, donde el joven Carlos descubrió de niño la imagen revelándose sobre el papel. A los diecisiete años cayó en sus manos un ejemplar de la revista francesa "Cine-Photo Magazine", editada por el grupo "Les 30x40", cuya fotografía humanista, comprometida con la realidad, auténtica y poética, le marcó profundamente. En 1950 finalizó sus estudios de fotografía en la Escuela de Arte de Almería, y ese mismo año, junto a José María Artero García, fundó la Agrupación Fotográfica Almeriense (AFAL) y su revista homónima, que pronto trascendió los límites geográficos de la provincia para convertirse en la publicación fotográfica más influyente y renovadora del deprimido panorama cultural español de la posguerra, distinguida por su firme oposición al oficialismo pictorialista tardío y su decidido compromiso con la realidad social del país. A través de AFAL se dieron a conocer algunos de los grandes representantes de la vanguardia documental española, entre ellos Ramón Masats, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Ricard Terré, Paco Gómez y Gabriel Cualladó. En 1956, mientras trabajaba como empleado de banca, comenzó a acercarse cada sábado al barrio de La Chanca, humilde y descuidado, para un reportaje fotográfico influido por el cine neorrealista italiano, documentando con dignidad la vida cotidiana de sus habitantes con una mirada de interés antropológico. Mantuvo siempre su condición de artista "periférico", sin trasladarse nunca a los grandes centros artísticos de Barcelona o Madrid, lo que le privó de ciertas oportunidades editoriales y de prensa, pero le permitió también preservar una libertad creativa poco habitual entre sus contemporáneos. A partir de 1965 trabajó como agente libre para el Ministerio de Información y Turismo de España, completando diversos trabajos de repercusión internacional. En los años 60 se convirtió en pionero del uso del color en la fotografía española, aplicándolo primero a "La Chanca en color" (1962-1969) y después, de manera decisiva, a "La Playa" (1972-1980), serie que consolidó su reputación internacional como pionero de la fotografía en color, medio que hasta entonces había gozado de escaso respeto artístico. Recibió el Premio Nacional de Fotografía de España (2003), la Medalla de Oro de Andalucía (2003), el Premio Pablo Ruiz Picasso de Artes Plásticas (2005), la Medalla de Oro del Instituto de Estudios Almerienses (2010) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2018). Fue académico supernumerario de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada. Murió en Almería en 2021, a los noventa años.
Su obra atravesó dos grandes etapas estilísticas: el neorrealismo en blanco y negro de sus primeras series, de fuerte interés antropológico y compromiso social, y su posterior giro pionero hacia el color, con el que reflejó de manera crítica y con un lenguaje próximo al Pop Art el kitsch de la sociedad de consumo emergente a raíz del auge del turismo de masas en la costa mediterránea española. En sus series de color, los protagonistas dejaron de ser individuos concretos para convertirse en detalles fragmentados —cuerpos, colores, texturas de la playa—, observados con una mezcla de interés y asombro ante el fenómeno turístico que transformaba radicalmente su tierra natal.
"La Chanca" (1956-1957 y años posteriores, primero en blanco y negro y después en color), su trabajo más conocido, documenta con dignidad la vida cotidiana de un barrio humilde de Almería. "La Playa" (1972-1980), fotografiada en color, consolidó su reputación internacional como pionero de la fotografía en color, en un registro solo comparable a trabajos posteriores de William Klein o Martin Parr. También son relevantes "Informalismos" (1965) y "Trampas para incautos".
Como cofundador de AFAL, contribuyó de manera decisiva a modernizar la fotografía española en un país aislado y paralizado tras la guerra civil y la dictadura, dando visibilidad a toda una generación de fotógrafos que entonces empezaban a ser reconocidos como artistas. Su pionero uso del color, adelantado en varias décadas a su plena aceptación en el mundo del arte fotográfico, le sitúa como una referencia ineludible de la fotografía española contemporánea, y su decisión de permanecer siempre en su Almería natal, lejos de los grandes centros culturales, no impidió que se convirtiera en un motor decisivo para el desarrollo de la fotografía en España.













Proyectos destacados
1956–1969 (en blanco y negro y, posteriormente, en color)
La Chanca
En 1956, mientras trabajaba como empleado de banca, Pérez Siquier comenzó a acercarse cada sábado al barrio de La Chanca, una zona humilde y descuidada de Almería, para un estudio fotográfico influido por el cine neorrealista italiano. Con gran admiración por el espíritu de sus residentes, se propuso capturar su dignidad, su forma de vida y su interacción social, en un momento anterior a la gran migración masiva de población desde el campo empobrecido hacia los barrios obreros de las grandes ciudades españolas. El reportaje, realizado primero en blanco y negro con una estética austera que reflejaba la dignidad de la pobreza, documentaba las costumbres, los paisajes y los enseres de los habitantes del barrio con una mirada de interés casi antropológico, mirando más allá de su empobrecimiento y abandono aparentes para revelar la identidad propia de la zona. A partir de 1962, Pérez Siquier retomó el mismo territorio con la serie "La Chanca en color" (1962-1969), aplicando por primera vez el color a su documentación del barrio, en uno de los primeros usos artísticos y sistemáticos de la fotografía en color en España. El proyecto, desarrollado a lo largo de más de una década, se considera su trabajo más conocido y, según buena parte de la crítica, el mejor de toda su carrera.
1972–1980
La Playa
Entre 1972 y 1980, Pérez Siquier dirigió su cámara hacia las playas de Almería y del resto de la costa mediterránea española, fotografiando en color la oleada de turistas que llegaba en masa a estas costas gracias al auge del turismo internacional. En lugar de retratar a individuos concretos, la serie se centró en detalles fragmentados de cuerpos, colores y texturas playeras, con una estética marcadamente pop que observaba el fenómeno turístico con una mezcla de interés y asombro ante la transformación social y cultural que el desarrollo turístico traía consigo a la provincia de Almería y a toda la costa mediterránea. El proyecto, desarrollado en paralelo a su trabajo para el Ministerio de Información y Turismo de España, selló definitivamente la reputación de Pérez Siquier como pionero de la fotografía en color, un medio que hasta entonces había gozado de escaso respeto artístico dentro del panorama fotográfico español e internacional, situándolo en un registro visual solo comparable a trabajos posteriores de fotógrafos como William Klein en los años 80 o Martin Parr en los años 90.
















