
Toyoko Tokiwa
Fotógrafa japonesa, una de las pocas mujeres fotógrafas profesionales activas en el Japón de posguerra, célebre por su libro "Kiken na Adabana" (1957), crónica de las mujeres trabajadoras del Yokohama de posguerra.
Nacida en Yokohama en 1928, su familia regentaba un negocio mayorista de licores en el distrito de Kanagawa-dōri, donde vivió hasta que el edificio quedó reducido a cenizas durante el bombardeo incendiario estadounidense del 29 de mayo de 1945, suceso en el que su padre sufrió quemaduras que resultarían mortales. Su hermano mayor utilizaba una cámara Rolleicord y disponía de cuarto oscuro propio, lo que, combinado con su deseo de trabajar en un entorno predominantemente masculino, despertó en Tokiwa el interés por convertirse en fotógrafa incluso antes de haber usado ella misma una cámara. Se graduó del Tokyo Kasei-Gakuin (precursor del actual Tokyo Kasei-Gakuin Junior College) en 1951, y comenzó a trabajar como locutora antes de decantarse definitivamente por la fotografía. Se convirtió en una de las escasas mujeres que ejercieron la fotografía como profesión a tiempo completo en el Japón de los años 50, en una época en que el trabajo fotográfico femenino se representaba en los medios de comunicación japoneses como una ocupación flexible y temporal, propia de mujeres solteras hasta el matrimonio; quienes, como Tokiwa, se dedicaban a la fotografía de manera profesional y continuada eran descritas habitualmente como casos excepcionales, objeto de curiosidad tanto en revistas fotográficas como femeninas. Motivada en parte por su rechazo hacia la prostitución y por la animadversión inicial que sentía hacia el ejército estadounidense, responsable de la pérdida de su padre en el bombardeo, comenzó a fotografiar con una cámara Canon la vida del distrito de luz roja de Yokohama y sus interacciones con militares estadounidenses durante la ocupación de posguerra. El resultado, "Kiken na Adabana" (Peligrosas flores venenosas, 1957), se convirtió en un libro superventas que documentaba tanto su propio recorrido personal en el mundo de la fotografía como su dedicación a fotografiar a mujeres trabajadoras, consolidándola como una de las fotógrafas más conocidas de la década en Japón. Como una de las únicas mujeres fotógrafas activas en Yokohama durante esta época, Tokiwa experimentó de manera singular los desafíos de trabajar dentro de un entorno profundamente patriarcal; pese a su estatus profesional como observadora, ella misma se convirtió en objeto de fascinación y de un escrutinio creciente entre sus colegas varones. Falleció el 24 de diciembre de 2019.
Desarrolló una mirada directa y sin concesiones sobre las mujeres trabajadoras del Japón de posguerra, documentando tanto a trabajadoras sexuales como a enfermeras, dependientas, profesoras y artistas, desmitificando el trabajo sexual al presentarlo, en el contexto más amplio de su obra, como una ocupación laboral más entre otras. Jugó de manera consciente con la ironía de su propia posición como testigo y a la vez participante activa de la agitación social del Japón de mediados de siglo, un aspecto que subrayó de manera especialmente significativa en la propia cubierta de "Kiken na Adabana": un autorretrato de la artista sosteniendo su cámara, con una fotografía más pequeña de una mujer siendo arrastrada a la fuerza por su acompañante masculino superpuesta en el lugar del objetivo de la cámara.
"Kiken na Adabana" (Peligrosas flores venenosas, 1957) es su obra fundamental y más célebre, un libro superventas de fotografías y texto que documenta la vida del distrito de luz roja de Yokohama tras la ocupación estadounidense y, de manera más amplia, la vida cotidiana de las mujeres trabajadoras de la ciudad —el título hace referencia a un eufemismo tradicional japonés para las trabajadoras sexuales, que gozaban de un particular estatus cultural en su Yokohama natal.
Como una de las pocas mujeres fotógrafas profesionales activas en el Japón de los años 50, y a través de su reciente redescubrimiento en exposiciones dedicadas a recuperar la historia de las fotógrafas japonesas, Tokiwa ha sido reivindicada como una figura pionera que abrió camino, con extraordinaria determinación, en un campo dominado por hombres. Su propia reflexión sobre la fotografía —"significa hacer algo que nadie más está haciendo"— resume el espíritu con el que abordó su carrera, y su legado ha ganado reconocimiento renovado dentro de los esfuerzos recientes por escribir una historia más completa de la fotografía japonesa de posguerra que incluya a sus figuras femeninas.













Proyectos destacados
años 1950 (publicado en 1957)
Kiken na Adabana (Peligrosas flores venenosas)
A lo largo de los años 50, Tokiwa fotografió con una cámara Canon el distrito de luz roja de Yokohama en el periodo posterior a la ocupación estadounidense de Japón, documentando tanto a trabajadoras sexuales como a militares estadounidenses en las calles de la ciudad. Motivada en parte por su rechazo personal hacia la prostitución y por la animadversión que sentía hacia el ejército estadounidense tras la muerte de su padre en un bombardeo, sus fotografías capturan con crudeza tanto el dolor como la alegría de estas mujeres marginadas, sin caer en el sensacionalismo ni en la condena moral simplista. El proyecto, sin embargo, trasciende ampliamente el tema de la prostitución para cronicar de manera más amplia la vida cotidiana de las mujeres trabajadoras del Japón de posguerra —enfermeras, dependientas, profesoras, artistas—, desmitificando el trabajo sexual al mostrarlo, en el contexto de esta crónica más amplia, como una ocupación laboral entre otras muchas. El resultado, publicado en 1957 como "Kiken na Adabana" (Peligrosas flores venenosas), se convirtió en un éxito de ventas y consolidó a Tokiwa como una de las fotógrafas japonesas más reconocidas de la década, documentando además a las numerosas mujeres que se incorporaban a la fuerza laboral para contribuir a reconstruir el Japón de posguerra.















